Y las ramificaciones políticas y socio-económicas hacia las naciones de donde provienen.
Por Roque Morán Hernández
Ningún gobierno – que yo sepa – ha enfocado uno de los más graves problemas que enfrenta todo aquel ciudadano que decide abandonar su país en busca de mejores oportunidades. Únicamente mencionan las cifras con las cuales estos compatriotas contribuyen a la economía del país por medio de los envíos monetarios que con mucho sacrificio hacen.
Como Servicio Publico, tanto la Cancillería como el Centro de Atención al Migrante deberían emprender una campaña de educacion a la cual se agreguen los medios de comunicación, con el propósito de ilustrar todos y cada uno de los obstáculos que enfrentan estas personas en busca del sueno Americano.
Por ejemplo, existe la creencia que vivir o crear negocios en Estados Unidos – utilizando la misma cultura de no cumplir con las leyes – es similar a la de nuestros países. Las personas que se dedican a transportar personas hacia la frontera, son los primeros en vender esa pésima idea a sus presuntas victimas.
Muy pocos, – una vez que logran llegar – se preocupan mas de cómo van a subsistir, sin conocer los reglamentos y hasta violando las leyes. Otros, mal asesorados por amigos o familiares, de inmediato comienzan a regularizar sus papeles legales, tratando de obtener cualquier trabajo que les sirva de referencia, esperando por lo menos conseguir una visa que les permita hacer una vida tranquila en el país. A propósito de Visas; aquellos que obtuvieron una antes de viajar y llegaron por avión, se quedan en el país ilegalmente y muchos creen que van a tener el mismo o mejor nivel de vida que tenían antes de emigrar.
Por más de cuatro siglos, decenas de millones de inmigrantes provenientes de todos los rincones del mundo han alcanzado llegar a los Estados Unidos de América con una meta común; la de poder comenzar una nueva vida, educar a sus hijos y realizar el anhelado “sueño americano”.
Hoy, ese sueño continúa siendo la meta de muchos alrededor del mundo, ya que en EE UU todo es posible. Sin embargo, para otros es simplemente el puente que facilita riquezas utilizando medios ilícitos Las cárceles están llenas de hombres y mujeres que han cometido crímenes que incluyen: allanamiento de morada, homicidio, fraude, narcotráfico, secuestro, violadores sexuales y otras horrendas faltas a la sociedad.
Claro, no todos llegan al país con esa idea o a cometer esos traspasos, pero como dice el dicho: “por unos pagan todos”. Dicen las autoridades de muchos países latinoamericanos que no todos los deportados que envía Estados Unidos son delincuentes, sin embargo la mayoría lo son y estos tienen un enorme impacto en los índices de criminalidad en sus respectivas comunidades.
Esta situación ha galvanizado a la nación norteamericana a tal grado que se ha convertido una normalidad la llamada cacería de ilegales. En estados como Arizona, Texas, California, Louisiana y lugares adyacentes a Canadá es permitida la detención de personas que no puedan probar su estado legal en el país.
La actual situación económica por la que atraviesa el país, ha contribuido al descontento y varias comunidades han hecho llamados para que el departamento de migración incremente la deportación de miles de ilegales, especialmente a los que están tras las rejas.
Es muy común ver reportajes de televisión en donde se muestran confrontaciones entre grupos que apoyan el destierro de todos los ilegales y los que se oponen a ello. Esta misma situación se vivió en los años de Hoover durante la Gran Depresión. Eisenhower en la década de los 50 deportó a más de 13 millones de Mexicanos con el pretexto de crear oportunidades de trabajo a la ciudadanía legal.
Durante el 2009 las autoridades migratorias de países latinoamericanos, especialmente Centroamérica, han reportado miles de deportados, y muchos con antecedentes penales. Esto se convierte en una alarmante situación para las autoridades de esos países, quienes tienen que prevenir que éstos sujetos sigan cometiendo delitos.
Para colmo de males, hasta los Latinos están en contra de ilegales. En Los Angeles, un grupo de activistas Latinos han iniciado una campaña para que la ciudad sea la primera en California en declararse "No Santuario" para los inmigrantes indocumentados. Uno de los principales promotores de la propuesta argumenta que un pequeño porcentaje de los inmigrantes indocumentados no viene a Los Ángeles a trabajar si no a cometer crímenes y dice estar buscando políticas que permitan a la ciudad combatir a los criminales que permanecen allí ilegalmente.
La campaña de información a la que aludimos al principio de esta nota, serviría no solo para disuadir sino para evitar que aquellos que por suerte logren llegar, traten de no asociarse con un mal elemento, evitar cualquier situación que los lleve a un confrontamiento con las autoridades u otros incidentes que los coloque en una precaria situación.
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