Observando una ilustración geográfica que señala la ubicación de Honduras en el mundo, es notable lo pequeño que es, al igual que los otros países del istmo centroamericano – en comparación con el resto de Latinoamérica. Esto sirvió para poner en mejor perspectiva la situación que afecta a la región, en lo que se refiere a la importancia que nos da la comunidad internacional: Somos y seguiremos siendo insignificantes en términos de ser considerados como una fuente industrial capaz de sostenerse por si sola.
No obstante los avances socio-económicos de los recientes años, seguimos dependiendo de la ayuda exterior, tanto de la Unión Europea y Asia como de los países más ricos de Norteamérica, como lo son Canadá y los Estados Unidos.
Siempre y cuando nuestra existencia dependa de toda esta ayuda, estas potencias seguirán dictando nuestro destino. En una reciente declaración que hizo a la prensa internacional, el ex-presidente de Guatemala Alvaro Arzú, comentó precisamente sobre las medidas adoptadas por estas poderosas naciones; señalándolas como obstructivas al estado de derecho, al inmiscuirse en asuntos internos de nuestros países.
El Sr. Arzú también señalo que la posición del gobierno Hondureño dio una ejemplar demostración de dignidad al mantenerse firme ante muestras de intimidación y coerción por parte de la comunidad internacional, durante la reciente crisis política. Agregó que hubo precipitación en varias decisiones y aunque los eventos que resultaron en el destierro de Manuel Zelaya no hayan sido los más apropiados, muchos de ellos aceptaron que quizás el depuesto presidente no había actuado al margen de la ley.
El mismo presidente de Costa Rica, llamado “mediador” hizo comentarios dañinos dirigidos a cuatro de los candidatos presidenciables de Honduras. El Sr. Arias dijo que: “no quería estar en los zapatos del candidato ganador de las elecciones, porque se quedaría solo y aislado”.
Los tiempos han cambiado y esto quedó evidenciado con la elección de Barak Obama como el primer presidente afro-americano en EE UU. Sin embargo, en Latinoamérica seguimos practicando la misma política de siempre; la expansión del narcotráfico ha convertido a nuestra zona en una seria amenaza para la comunidad internacional. Aun cuando las autoridades dicen declarar guerra a éste flagelo, las redes delictivas parecen invencibles y en su membrecía cuentan con figuras en altos cargos de gobierno, así como en organizaciones como la OEA y otras a nivel mundial.
Los tiempos han cambiado y esto quedó evidenciado con la elección de Barak Obama como el primer presidente afro-americano en EE UU. Sin embargo, en Latinoamérica seguimos practicando la misma política de siempre; la expansión del narcotráfico ha convertido a nuestra zona en una seria amenaza para la comunidad internacional. Aun cuando las autoridades dicen declarar guerra a éste flagelo, las redes delictivas parecen invencibles y en su membrecía cuentan con figuras en altos cargos de gobierno, así como en organizaciones como la OEA y otras a nivel mundial.
Parece entonces que ahora, además de la influencia que tienen estas potencias sobre nuestros países, podemos contar con el narcotráfico – esta última, dictando nuestros niveles de seguridad a base de terrorismo.
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